
Senegal, fútbol y corazón
Francisco Jauregui
Af. Nro: 447404
Solidaridad internacional
En noviembre de 2013 ingresé al Banco en la Sucursal Almagro. Ya para ese entonces era periodista deportivo y mí sitio Sporting África -dedicado a dar seguimiento y cobertura al fútbol africano- tenía cuatro años de vida. Desde muy chico, el fútbol africano me había empezado a interesar. Y siempre hubo algo que me unió especialmente con Senegal. Quizás la primera vez que haya oído hablar de este país del oeste africano fue en la previa del Mundial Corea-Japón 2002. Por aquel entonces estaba en el último año del secundario y fue ese 31 de mayo de 2002 que nació un amor y un vínculo especial con la tierra senegalesa, su gente y su fútbol. “Senegal 2002” fue el tema de mi trabajo final para una materia del secundario. Aprobé la defensa, del que considero mi primer paso en el periodismo, con un sobresaliente. A fines de 2015, después de años soñándolo, pude pisar suelo africano. Dakar, la capital senegalesa, me recibió con un calor insoportable pero con una calidez y alegría, de su gente, que no olvidaré jamás. Un viaje que había sido pensado primeramente a Bamako –capital de Malí- terminó siendo a Dakar. Mi pequeño acto consistió en llevar dos pelotas para los niños de una casa de misión y llevarlos por primera vez a presenciar un partido de fútbol.
En octubre de 2015 participé en Santiago del Estero del 4to Encuentro Nacional de Grupos Misioneros Argentinos como representante del Grupo Misionero Vedruna de mi pueblo Suipacha (provincia de Buenos Aires). Fue un fin de semana muy lindo, compartiendo experiencias con misioneros de todo el país y regresando con la ilusión de hacer de la misión un estilo de vida, como fuera el lema del encuentro. Fue allí que conocí el apostolado de Puntos Corazón. Mientras recorría una muestra de distintas congregaciones, agarré un folleto de Puntos Corazón y un solitario punto rojo destacaba en África, más precisamente en Senegal. Allí había presencia de los misioneros de Puntos Corazón en una casa en Grand Yoff, uno de los barrios más populares de la capital Dakar. “Escribí al mail que figura ahí y por ahí te podés dar una vuelta y ver lo que hacemos allá”, me dijo la chica que estaba en el stand y que había tenido una experiencia en Senegal hacía un tiempo.
Ya en Buenos Aires, escribí al Facebook de Puntos Corazón en Buenos Aires y me respondió una hermana con el contacto de Alejandra, una misionera argentina que estaba realizando su experiencia en suelo senegalés. Luego de una serie de mails acordamos que podría vivir y convivir en la casa Point Coeur Sainte Monique con ellos por tres días y ver de cerca lo que es estar en misión permanente.
El 3 de diciembre, día de San Francisco Javier -uno de los patronos de los misioneros-, fue mi primer día completo en Dakar. La llegada al Aeropuerto Leopold Sedar Senghor la noche anterior había sido algo chocante, con todo lo que conlleva el poder cumplir el sueño de conocer África que anhelaba desde hacía tiempo. El cambio de cultura, un idioma distinto y la llegada a un destino exótico para la gran mayoría fueron dando paso a la alegría de la gente, la hospitalidad y la satisfacción de estar en un lugar que deseaba mucho.
El 4 de diciembre arribé a la casa de Puntos Corazón en Dakar. Me recibió Guillaume, un seminarista francés que había estado mucho tiempo en Argentina y Chile por lo que me ayudó mucho con el tema del idioma, ya que mi nivel de francés es muy básico. En la casa estaban también Satish -sacerdote de India-, Theresse -de Guinea Bissau-, Goya -de Polonia-, la argentina Alejandra y otra chica de Francia. Antes de ingresar a la casa, una niña ya me tomó de la mano guiándome hacia la puerta al grito de “tubab, tubab”, término utilizado en esta parte del mundo para designar al hombre blanco.
La vida de ellos es de misión permanente, recibiendo a gente del barrio que golpea su puerta en busca de un vaso de agua, de una cura a sus enfermedades, de un plato de comida, de un consejo o de, simplemente, compartir un rato con ellos. La capilla es uno de los lugares centrales de la casa, donde Satish celebra misa cada día para la comunidad y se tienen los momentos de oración diarios. Sobre las tres de la tarde empiezan a llegar los niños para el rezo del rosario y es impresionante ver la devoción que tienen; al llegar cada uno toma su rosario de un baldecito y escoge su banquito o asiento a medida para vivir ese momento.
El almuerzo es también comunitario y todo el que quiera tiene su plato de comida. La forma de comer invita también al compartir continuo, ya que la comida se coloca en un plato gigante en el medio y luego cada comensal tiene su cuchara para comer, respetando cada uno un espacio determinado. Por la tarde, los niños comienzan a llegar a la casa para jugar, hacer sus tareas y darle aún más vida a la casa. Luego de la cena, cada día se reza el rosario en una casa de familia -muchas veces musulmana-, muestra también de la convivencia de religiones en un marco de respeto e intercambio.
Otro de los motivos de mi estadía en Senegal fue el fútbol. En los días que estuve se disputó la Copa África para jugadores menores de 23 años y una de las tardes, con el seminarista francés, aprovechamos la cercanía del Stade Leopold Sedar Senghor para llevar a un grupo de niños a ver un partido. Para ellos fue todo un acontecimiento debido a que muchos nunca habían tenido la posibilidad de ir a un partido en el estadio más grande del país. Y para mi, en lo personal, fue una satisfacción muy grande el hecho de haber podido combinar en un mismo viaje y en este hecho en particular tres de mis grandes pasiones: África, el fútbol y la misión.
Actualmente creo que la forma de sumarse sería seguir mi proyecto en redes sociales (@sportingafrica) donde sigo dando lugar al fútbol africano y a este tipo de historias de un continente muchas veces olvidado y estigmatizado.
Una breve reseña:
Qué hiciste: Participé de una experiencia misionera en Senegal y sigo difundiendo el fútbol africano desde mi proyecto.
Cuándo y dónde: Diciembre de 2015 en Dakar, Senegal.
Motivación: Mi pasión por África, el fútbol y la misión.
Cómo colaborar: Siguiendo y compartiendo el proyecto @sportingafrica.