
Voluntariado que abraza hasta el último adiós
María Cristina Quevedo
Af. Nro: 211672
Voluntariado en cuidados paliativos
Vivo en Luján y cuando me jubilé sentí la necesidad de devolver lo recibido en una tarea solidaria.
Me acerqué hace más de diez años al Hospice Madre Teresa de Luján (www.hospicemadreteresa.org.ar), un lugar de cuidados paliativos para enfermos terminales. Desde entonces cumplo semanalmente mi turno de voluntariado y me ocupo de las compras cotidianas.
El servicio y el trabajo en equipo me nutren y enriquecen. Me permiten sacar lo mejor de mí para acompañar y estar.
Es dando cuando más recibimos, y nos permite tender puentes solidarios para que el morir sea parte de la vida: transitarlo con dignidad y amor, en un marco de respeto por el huésped y su familia.
Puedo asegurar que el servicio me hace mejor persona. Unirme a una red de voluntades donde debemos superar dificultades y celebrar los pequeños logros cotidianos me despoja de toda importancia personal.
Ir al Hospice me ubica en mi pequeña humanidad y me regala la bendición de aprender con otros a construir un mundo mejor.
Como dice la Madre Teresa, “una gota con otras gotas hacen un océano”, y juntos vamos contagiando a otros a colaborar.
Tenemos una casa de internación de huéspedes que necesita ser ampliada, y nos sostenemos con el aporte solidario de socios, padrinos y algunas donaciones. Se organizan eventos donde la comunidad participa con mucho compromiso.
Ojalá la divina Providencia nos siga bendiciendo.
Una breve reseña:
Qué hiciste: Voluntaria en un hospice de Luján
Cuándo y dónde: Desde hace 10 años, en el Hospice Madre Teresa.
Motivación: Acompañar con amor y dignidad el final de la vida.
Cómo colaborar: Haciendo aportes, donaciones o difundiendo la tarea.