
Precios justos, valores firmes: así creció esta mutual
Carlos Clemente Stevssel
Asoc. Nro: 245283
Mutualismo y compromiso solidario
Tengo 67 años, soy de Carhué, y en el año 1984 fui invitado a integrar una mutual. Me dije: ¿por qué no intentarlo? Y ahí empezó esta historia de compromiso, esperanza y solidaridad. En nuestra ciudad, los productos de la canasta familiar eran muy caros. Por eso surgió la idea de formar una mutual, y así encontrar la forma de abaratar los precios de los comestibles.
Luego de varias reuniones, se decidió conformarla, y en esa primera comisión fui vocal. Después ocupé otros cargos, como tesorero, y en 1994 asumí como presidente hasta el año 2009. Desde entonces hasta la actualidad, continúo como tesorero. Son 41 años ininterrumpidos de mutualismo.
Nuestra mutual comenzó a funcionar el 3 de septiembre de 1984 en un local prestado del tamaño de un garaje y una habitación que usábamos como depósito. El mobiliario era un viejo mostrador del telégrafo, otro prestado de una mercería y unas estanterías que armamos con mucho entusiasmo. Para las primeras compras pedimos un anticipo a los nuevos asociados —empleados bancarios, municipales, de comercio, policías, jubilados— y compramos lo más esencial: fideos, arroz, puré de tomate, yerba, azúcar, té. Apenas unos 10 productos.
Ese primer día atendimos entre pocos: un ferroviario, un comisario jubilado, un director de escuela también jubilado y yo, que con 26 años era empleado del BAPRO. Como ingresaba a trabajar a las 13 h, de 9 a 12 colaboraba en el local, comía algo y me iba al banco. Ese era el horario de atención. A la tarde, otros integrantes de la comisión reponían mercadería, limpiaban y dejaban todo listo.
Los asociados compraban aunque debían completar su compra en otros negocios. Aun así, respondieron, y un año después nos mudamos a un viejo hotel de Carhué, donde el comedor pasó a ser el salón de ventas y la cocina, el depósito. Ya parecía un autoservicio.
Crecimos. Sumamos empleados, ampliamos horarios, empezamos a comprar directo a Buenos Aires y remarcar la mercadería con un margen del 10 o 15 %. En 1988 adquirimos nuestro primer local propio. Pensamos que ese sería nuestro techo, pero no. Hicimos un galpón para depósito, ampliamos el salón, luego compramos una casa lindera, llegamos a los 1000 m² con oficinas, sala de reuniones, fiambrería, carnicería y verdulería.
Hoy somos el supermercado que más vende en nuestra ciudad. Tenemos cuatro cámaras de frío para carnes, pollos, fiambres y frutas y verduras, dos sucursales en localidades vecinas y 40 empleados. Apoyamos con donaciones a instituciones, cooperadoras, clubes, damos becas a estudiantes de todos los niveles —hoy tenemos egresados universitarios— y contamos con un SUM para capacitaciones, reuniones y cursos.
Junto con otra integrante de la comisión, llevamos 41 años ininterrumpidos en “La Mutual”, como la llama la gente de nuestra ciudad. Nos convertimos en un regulador de precios de la canasta familiar. No fue fácil: hiperinflación, corralito, bonos, crisis, pero siempre salimos y seguimos adelante gracias al apoyo de los asociados, del personal y la garra que puso la comisión que siempre defendió este proyecto.
Cuando algo nace con un propósito noble, con ilusión, con esfuerzo y cariño, es difícil abandonarlo, pese a los contratiempos. Nuestra comisión directiva es ad honorem. Y nuestra labor solidaria es ayudar al asociado ofreciéndole precios accesibles y colaborar con instituciones.
GRACIAS, por darnos este espacio para contar mi historia en una entidad solidaria. Que el Mutualismo, este sistema excelente, siga prendiendo fuerte en las personas que deseen un futuro más justo y solidario. MUCHAS GRACIAS, abrazo grande.
Una breve reseña:
Qué hiciste: Integro una mutual que se convirtió en un supermercado solidario.
Cuándo y dónde: En Carhué, desde hace más de 40 años.
Motivación: El deseo de brindar precios justos y apoyar a la comunidad.
Cómo colaborar: Impulsando y participando activamente del mutualismo.