Del dolor a un espacio de encuentro

Del dolor a un espacio de encuentro

Graciela Elisa Fernández

Asoc. Nro: 26580/2/1
Acompañamiento a mayores

En febrero de 2025 tomé una de las decisiones más difíciles de mi vida: ingresar a mi mamá al Hogar de Ancianos de Monte Caseros, Corrientes. Llegué al hogar cargada de dudas y prejuicios, con el peso emocional de cuidar durante años a una persona con deterioro cognitivo severo. Sin embargo, ese paso inesperadamente abrió un camino nuevo.

Al liberarme de las tareas más demandantes del cuidado cotidiano, pude volver a conectar con mi mamá desde un lugar más sereno y amoroso. Comencé a visitarla todos los días para compartir la merienda y, con el tiempo, ese pequeño ritual se transformó en algo más grande: conocí a los doce hombres y doce mujeres que viven allí, muchos con importantes dificultades motoras y neurológicas.

De a poco, sin planearlo, empecé a conversar con ellos, escucharlos, bromear, acompañarlos, sostenerles la mano cuando lo necesitaban. Cada tarde se convirtió en un espacio de afecto compartido: un gesto, una palabra, una risa. Descubrí que mi presencia —tan simple como sentarme a su lado— hacía una diferencia. Y ellos, sin proponérselo, también me acompañaban a mí.

El domingo 30 de noviembre mi mamá falleció. A pesar del dolor, sentí con claridad que no quería cortar este vínculo. Por eso deseo seguir visitándolos y generar actividades que hagan sus días un poco más alegres: juegos de mesa adaptados, música, pintura, pequeñas ejercitaciones en silla, ruedas de mate y, sobre todo, presencia.

Mi objetivo es conseguir algunos elementos sencillos para estas actividades (cartulinas, marcadores, juegos de mesa sencillos, pelotas pequeñas, bandas elásticas, elementos de cotillón para usar en los cumpleaños y también semillas para iniciar una pequeña huerta) que permitan estimular movimientos suaves, creatividad y participación. No son grandes cosas, pero en este contexto hacen una enorme diferencia.

Esta experiencia, nacida en un momento doloroso, se transformó en un espacio de solidaridad cotidiana, donde el acompañamiento, la escucha y el tiempo compartido se volvieron un puente de dignidad y calidez para personas que lo necesitan profundamente.

Una breve reseña:

Qué hiciste: Acompaño a mayores en un hogar.
Cuándo y dónde: Desde 2025, en Monte Caseros, Corrientes.
Motivación: Seguir ayudando tras el fallecimiento de mi mamá.
Cómo colaborar: Donando elementos simples para actividades recreativas y de estimulación.

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