

Desde hace algunos años son muchas personas las que han caído en deudas importantes por el boom de las casas de apuestas online. El peligro es más grave en los jóvenes que comienzan a apostar a los 12 y transitan su adolescencia debiendo verdaderas fortunas incluso a sus compañeros de colegio, generando un efecto bola de nieve y arrastrando a toda la familia a lugares complicados. Por eso conversamos con la Licenciada Débora Blanca, psicóloga especializada en ludopatía para que nos brinde definiciones, herramientas y reflexiones sobre qué hacer ante esta problemática.
¿Cuándo detectaste este aumento en conductas relacionadas a las apuestas y la ludopatía?
El año pasado explotó esta bomba pero el origen es en 2020, durante todo el tiempo de cuarentena, hubo personas jugadoras en abstinencia forzada, porque los bingos y casinos estaban cerrados, pero a fin de ese año se legaliza el juego online.
Cuando se legaliza, lo que ocurre es que empieza a haber una proliferación enorme de publicidades y de oferta de juego. De esta oferta de juego hay empresas que son las que autorizó, digamos, el Estado a legalizar y que cumplen con las condiciones, pero lo que más está ocurriendo, que es donde los pibes entran a apostar, es los sitios ilegales, los sitios online que no cumplen con esas condiciones. Entonces, esto explota el año pasado.
¿Dónde existe hoy el principal foco de conflicto?
En las escuelas secundarias es donde los docentes observan, en los recreos, a los pibes que se sientan alrededor de los celulares y empiezan a apostar o ven los resultados y ahí ocurren un montón de cosas. El que se pone feliz y eufórico porque ganó, el que se pone muy triste porque perdió, empiezan a reclamarse el dinero que se fueron prestando. Por supuesto el rendimiento escolar baja y empiezan a aparecer un montón de síntomas. Los docentes observan esto con preocupación, mandan información a las familias pidiendo que hablen de esto con los chicos, que estaban apostando. Todo el año pasado fue así y este año explotó muchísimo más.
Desde hace algunos años son muchas personas las que han caído en deudas importantes por el boom de las casas de apuestas online. El peligro es más grave en los jóvenes que comienzan a apostar a los 12 y transitan su adolescencia debiendo verdaderas fortunas incluso a sus compañeros de colegio, generando un efecto bola de nieve y arrastrando a toda la familia a lugares complicados. Por eso conversamos con la Licenciada Débora Blanca, psicóloga especializada en ludopatía para que nos brinde definiciones, herramientas y reflexiones sobre qué hacer ante esta problemática.
¿Cuándo detectaste este aumento en conductas relacionadas a las apuestas y la ludopatía?
El año pasado explotó esta bomba pero el origen es en 2020, durante todo el tiempo de cuarentena, hubo personas jugadoras en abstinencia forzada, porque los bingos y casinos estaban cerrados, pero a fin de ese año se legaliza el juego online.
Cuando se legaliza, lo que ocurre es que empieza a haber una proliferación enorme de publicidades y de oferta de juego. De esta oferta de juego hay empresas que son las que autorizó, digamos, el Estado a legalizar y que cumplen con las condiciones, pero lo que más está ocurriendo, que es donde los pibes entran a apostar, es los sitios ilegales, los sitios online que no cumplen con esas condiciones. Entonces, esto explota el año pasado.
¿Dónde existe hoy el principal foco de conflicto?
En las escuelas secundarias es donde los docentes observan, en los recreos, a los pibes que se sientan alrededor de los celulares y empiezan a apostar o ven los resultados y ahí ocurren un montón de cosas. El que se pone feliz y eufórico porque ganó, el que se pone muy triste porque perdió, empiezan a reclamarse el dinero que se fueron prestando. Por supuesto el rendimiento escolar baja y empiezan a aparecer un montón de síntomas. Los docentes observan esto con preocupación, mandan información a las familias pidiendo que hablen de esto con los chicos, que estaban apostando. Todo el año pasado fue así y este año explotó muchísimo más.


¿Cuál crees que es la causa por la que afecta más a los jóvenes?
Yo creo que la causa principal es la adolescencia que es una etapa vulnerable. Siempre lo fue y va a seguir siendo. Ser adolescente es estar en un momento de muchos cambios, de preguntas, de sentir días de mucha angustia, días de alegría, días de odio hacia los padres, días de profundo amor, días que quieren ser independientes, días que son dependientes, se preguntan quiénes son, qué quieren, etc. Es una etapa de vulnerabilidad y encima tienen de un modo hiper-accesible, en este caso, el juego y las apuestas, es bastante esperable que suceda.
En tu experiencia, ¿cuál es el primer impulso que los introduce a ese mundo? ¿Juegan por jugar o persiguen un objetivo concreto?
Primero es el dinero, pero después ya son los shocks de dopamina, es esa cosa de dale que te dale, que te dale, que te dale, que tiene que ver con las tecnologías de información y comunicación, que tiene que ver con lo digital, con los dispositivos, con la necesidad de adrenalina.
Algunos tienen algún cuadro complejo en relación a la salud mental, por ejemplo, son muy impulsivos y en las apuestas eso se despliega, otros deprimidos, o son muy ansiosos. Esos son los principales rasgos que hacen que los pibes se enganchen con las apuestas.
¿Cómo debería actuar el Estado?
El Estado debe legislar para cuidar la salud de todos, necesitamos de él porque quedar sólo en manos del mercado nos deja en una situación de vulnerabilidad y desamparo. En coloquial: con un Estado replegado o ausente estamos fritos. Los pibes están apostando online, muchísimo. Comienzan a los 12 años, y es tan sencillo como hacer un ‘click’ donde anuncia alguno de los tantos influencers, o donde le dice algún compañero del cole. Facilísimo, tanto como adictivo. Ya con el Casino en el whatsapp y la billetera virtual en el celular ¿qué tentación faltaría? Dinero rápido, fácil y shocks de dopamina.
¿Y el resto de la sociedad?
Nos toca pensar en las responsabilidades, y asumirlas; somos nosotros los adultos los que construimos el mundo, tanto como con frecuencia lo destruimos. Control parental en sitios y billeteras virtuales, docentes que incluyan la problemática del juego online en sus talleres. Médicos que agreguen en las entrevistas con sus pacientitos si consumen sustancias pero que también pregunten por las apuestas. Estado presente con legislaciones, buenas campañas de concientización y prevención. Regulando a la industria del juego, decidiendo qué van a hacer con las publicidades en los medios de comunicación y con los influencers que prometen el paraíso a través de las apuestas.
Desde hace algunos años son muchas personas las que han caído en deudas importantes por el boom de las casas de apuestas online. El peligro es más grave en los jóvenes que comienzan a apostar a los 12 y transitan su adolescencia debiendo verdaderas fortunas incluso a sus compañeros de colegio, generando un efecto bola de nieve y arrastrando a toda la familia a lugares complicados. Por eso conversamos con la Licenciada Débora Blanca, psicóloga especializada en ludopatía para que nos brinde definiciones, herramientas y reflexiones sobre qué hacer ante esta problemática.
¿Cuándo detectaste este aumento en conductas relacionadas a las apuestas y la ludopatía?
El año pasado explotó esta bomba pero el origen es en 2020, durante todo el tiempo de cuarentena, hubo personas jugadoras en abstinencia forzada, porque los bingos y casinos estaban cerrados, pero a fin de ese año se legaliza el juego online.
Cuando se legaliza, lo que ocurre es que empieza a haber una proliferación enorme de publicidades y de oferta de juego. De esta oferta de juego hay empresas que son las que autorizó, digamos, el Estado a legalizar y que cumplen con las condiciones, pero lo que más está ocurriendo, que es donde los pibes entran a apostar, es los sitios ilegales, los sitios online que no cumplen con esas condiciones. Entonces, esto explota el año pasado.
¿Dónde existe hoy el principal foco de conflicto?
En las escuelas secundarias es donde los docentes observan, en los recreos, a los pibes que se sientan alrededor de los celulares y empiezan a apostar o ven los resultados y ahí ocurren un montón de cosas. El que se pone feliz y eufórico porque ganó, el que se pone muy triste porque perdió, empiezan a reclamarse el dinero que se fueron prestando. Por supuesto el rendimiento escolar baja y empiezan a aparecer un montón de síntomas. Los docentes observan esto con preocupación, mandan información a las familias pidiendo que hablen de esto con los chicos, que estaban apostando. Todo el año pasado fue así y este año explotó muchísimo más.
Tenemos que decirlo y actuar en consecuencia:
con las apuestas no se juega.
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